Mostrando entradas con la etiqueta Guerrilla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guerrilla. Mostrar todas las entradas

viernes, enero 02, 2009

50 años de revolución

Estos días nos hemos visto inundados por la cobertura que se dio al aniversario cincuenta de la Revolución Cubana.

Casualidades de la vida, me encuentro leyendo la autobiografía de Reinaldo Arenas, escritor cubano nacido en 1943 y muerto, en el exilio, en 1990. Más allá de la maravillosa obra que tengo entre manos, he quedado impresionado por la otra cara de la dicha Revolución. Las prohibiciones ridículas que llegaban a anatemizar incluso las melenas masculinas, las persecuciones crueles e inhumanas por las que tuvieron que pasar intelectuales y artistas que se oponían a la nueva dictadura, las ejecuciones injustas y teatrales capitaneadas por el líder de la Revolución, el hambre de un pueblo obligado a trabajar como esclavo para un regimen totalitario. En fin, la muerte del espíritu cubano, vedado de imaginar y soñar una tierra distinta.

De ese libro quiero copiar tan sólo unas líneas fuertes y desgarradoras:
Pero lo más impresionante de todo era cuando uno de aquellos, a los que habíamos contado nuestros horrores, volvía a Occidente. Aquella persona se convertía ante nosotros en una especia de ser mágico por el solo hecho de poder coger un avión y salir de aquella isla; salir de aquella prisión. (...) Pero nosotros nos quedábamos allí y hacíamos una larga cola para tomar la guagua en que regresaríamos a La Habana, mirándonos con nuestras telas rústica y nuestra piel chamuscada por el sol y la falta de vitaminas. (Antes que anochezca, Barcelona: Tusquets, 2001)

lunes, octubre 08, 2007

Hacen ya cuarenta años

Hace cuarenta años, en la quebrada del Yuro, Santa Cruz, fue derrotado en combate el guerrillero Ernesto “Che” Guevara, al día siguiente de su captura fue ejecutado. El ahora mítico “Che” vino a Bolivia queriendo iniciar un proceso de violencia armada para expandir la revolución cubana a todo el continente latinoamericano. Tras el paso violento por algunos cargos en el nuevo gobierno de Cuba, Guevara se trasladó al Congo Belga con propósitos militares. Después del fracaso de un intento de revolución en el país africano, el “Che” llegó a Bolivia para organizar un movimiento armado. La guerrilla de Ñancahuazú tampoco prosperó; el ejército boliviano logró desarticular al grupo de guerrilleros. Éstos no pudieron conseguir la adhesión de los campesinos, tampoco el apoyo de los partidos de izquierda del país. Guevara y sus hombres se apuntaron un fracaso político y militar.

Después del combate, de los enfrentamientos, de los muertos, de la memoria de esos hechos históricos llegan los actos cívicos. Dentro de ellos caben muchas preguntas. ¿Quién merece los homenajes? ¿Los guerrilleros que lucharon y los que murieron tratando de instaurar los ideales en los que creían firmemente? ¿Tal vez los soldados bolivianos que combatieron contra un grupo armado defendiendo la Constitución y la soberanía del país? ¿O serán todos juntos los que merecen ser recordados? ¿Quiénes son los verdaderos héroes?, si es que los hubo.

Recordando los cuarenta años de los hechos de Ñancahuazú, se preparó un homenaje a Ernesto “Che” Guevara en la población de Vallegrande; pero también se organizaron actos conmemorativos en las guarniciones militares para festejar la victoria del ejército y para recordar a los cincuenta y cinco soldados bolivianos muertos en combate.

El Presidente de la República, don Evo Morales Ayma decidió asistir al homenaje en Vallegrande, con lo cual no participó en ninguno de los actos de las Fuerzas Armadas. Sabemos que la máxima autoridad del país, por su ideología política, está muy ligado al pensamiento y a la figura del guerrillero argentino-cubano; pero es importante recordar que, en su condición de mandatario de la nación, el señor Morales es también Capitán General de las FFAA. Las decisiones que tome o deje de tomar ya no son sólo personales; él es una figura pública, representa a un país, y sus actos tienen carácter político, y en este caso militar.

Cuarenta años después. Supongo que los seguidores del “Che” Guevara se sintieron muy orgullosos de contar con la presencia del Presidente de Bolivia y los embajadores de Cuba y Venezuela en los actos organizados para recordar la muerte del guerrillero. Supongo también que los oficiales, suboficiales y la tropa de las Fuerzas Armadas del país sintieron la ausencia de su Capitán General. Con todo el simbolismo que despierta la figura de Ernesto “Che” Guevara, con el respeto y la admiración que me merecen los ideales por los que peleó, creo que el señor Morales es, ante todo, Presidente de la República, y, en segundo lugar, seguidor de tal o cual postura ideológica. Como ciudadano boliviano, sin ánimo de caer en chauvinismos, me siento mal representado e indignado por la actitud de nuestra máxima autoridad.